Hola, mis queridos lectores. Hoy les traigo una historia que puede ser tan real o ficticio como lo creas. Esta es una historia que se desarrolla en la Ciudad de Arequipa y es contada por su propio protagonista.
Puente Fierro
Al llegar a la zona de la Católica, el taxista decidió bajar hacia la parte del puente de fierro, para cruzar hacia la Avenida Parra con el fin de que si no encontraba algún pasajero, se iría a su casa a descansar. Sin embargo, dos cuadras antes de llegar al puente de fierro, un hombre estiró la mano para tomarle el servicio de taxi. El chofer, contento se detuvo y saludó.
-Buenas Noches-
El hombre que había levantado la mano, era un joven de unos 30 años aproximadamente. Al momento de escuchar el saludo del taxista. Este de inmediato y sin decir ni una palabra se subió al carro. El taxista algo sorprendido, no arrancó el carro. Se dio la vuelta y preguntó:
-Buenas amigo, ¿Hacia dónde quiere que lo lleve?
El tipo se quedó en silencio por un unos segundos en de pronto, reaccionó.
-Buenas, buenas. Sí. Llévame hasta Socabaya, al pueblo tradicional.
El taxista, pensó que sería una buena carrera por la distancia y que cobraría bien. Entonces aceptó.
- Claro, no hay problema. Serían unos 30 soles la carrera amigo. ¿Le parece bien?
El joven respondió: - Sí, está bien.
Entonces el taxista arrancó el carro y se puso en marcha hasta su destino. Y como es lógico, el taxista decidió cruzar por el puente de fierro para salir hacia la Avenida Parra y tomar la ruta hacia la Avenida Dolores y cruzar más rápido.
Sin embargo, cuando se encontraban ingresando al puente fierro, el joven, con un comportamiento un poco distinto a cómo era al inicio, le preguntó al taxista:
- Usted trabaja de noche. ¿Nunca le ha pasado algo raro o paranormal?
El taxista, muy relajado, respondió: - la verdad que no. Hasta ahora todo siempre fue normal. Y eso que trabajo toda la noche por distintos lugares de Arequipa. A veces me regreso vacío, sin pasajeros, de zonas muy alejadas y nunca me ha pasado nada o he visto al raro. Ni fantasmas ni nada.
El joven se quedó mirando hacia un costado por la ventana del carro. En un momento fijó su mirada en la parte baja del puente, y comentó.
- A mí sí. Casi siempre salgo de mi trabajo muy tarde. Como a las 2 o 3 de la madrugada. Y tengo que cruzar por este puente. Hace tiempo, yo y dos amigos nos íbamos a nuestras casas, y como siempre, estábamos cruzando el puente hacia la Parra. Cuando estábamos ya por la mitad, uno de mis amigos empezó a caminar de forma muy extraña, como sí no tuviera sentido de lo que hacía. Parecía que estaba como deambulando. Nosotros pensó que era algo de él, algo que derrepente le preocupaba y por eso se había adelantado. Pero... de la nada, se acercó a la baranda del puente, vió hacia abajo y se lanzó. Mi amigo y yo nos quedamos quietos, lelos, mudos de lo que había pasado.
El taxista se sorprendió de lo que estaba escuchando y pensó que de repente era una historia que el tipo estaba inventando. Siente dijo:
-Pero ¿cómo?, ¿así de la nada se tiró? Y cuando vino toda la policía para averiguar el hecho. ¿Qué le dijeron o qué les dijo?
El joven una botellita de alcohol de su mochila, dio un sobró y contestó:
- Pues dijimos lo mismo que te estoy diciendo a ti. No sé qué haya sido lo que hizo que mi amigo tiré del puente. No tengo explicación. La policía no nos creyó, pero como habían cámaras de seguridad del lugar donde trabajo que apuntan hacia este lado del puente, las revisaron y vieron que era cierto lo que le declaramos.
El taxista empezaba a sentirse un poco asustado de lo que el joven le había contado, empezaba a creer que era cierto y que por ello su comportamiento cuando le tomó la carrera. Pensaba en el trauma que debía cargar ese tipo por haber presenciado semejante suceso frente a sus ojos.
- Y ahora, supongo que, después de todo eso, ya no te atreves a cruzar solo el puente. O sí?
El joven respondió: - debo hacerlo porque casi no hay muchos taxis por esa zona. Y aunque, algunas veces siento que hay personas detrás mí mientras cruzó, no me atrevo a voltear y ver lo que hay.
El taxista, prendió un cigarro, siguió conduciendo y así, pasaban por distintos lugares rumbo al destino del joven.
Cuando ya estaban por llegar al pueblo tradicional de Socabaya, el ambiente vacío y silencioso del lugar se apoderó de la mente del taxista, y pensaba:
- Cuando salga de aquí, tengo que hacerlo rápido.
Llegaron final del destino el joven pagó el servicio de taxi, se bajó by cuando estaba por marcharse, se volteó hacia el taxista y le dijo:
- Si yo fuera usted, pondría música a fuerte volumen y saldría lo más rápido de aquí.
El taxista se asustó por eso, pero no sé delató. Solamente atinó a reírse ligeramente. Dio la vuelta u se marchó.
Cuando se marchó, su mente se imaginaba miles de cosas detrás del retrovisor. El chofer no quería ver ni voltear. Lo único que hizo fue poner el estéreo con alto volumen y salir de inmediato de ese lugar.
Espero que esta historia te haya gustado y que la hayas disfrutado mucho. Si sabes de alguna otra historia similar, cuéntame en los comentarios.





12 Comentarios
Buena historia 👀
ResponderEliminarmuy buena historia
ResponderEliminarMe encantó
ResponderEliminarme contaron algo similar, pero en aquella historia había dragones y brujas jaja
ResponderEliminarexcelente!
ResponderEliminarQué interesante! Gran historia
ResponderEliminarte enganchas super rápido con la trama, me gusto mucho.
ResponderEliminarBuena historia, ya no quiero ir por ahí
ResponderEliminarWuaoo, me gustó mucho, este tipos de relatos son muy interesantes 😁
ResponderEliminarWuaooo, impactante
ResponderEliminarBUENAZO
ResponderEliminar¡Que buena redacción! Muy buen trama. Me encantó.
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